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Las contracciones. Uno de los mayores miedos de las mujeres embarazadas. Preocupación por excelencia de futuras mamás primerizas. Dicha intranquilidad se ve reflejada en dudas y preguntas como: ¿Sabré identificar las contracciones?”, “¿seré capaz de soportar el dolor de las contracciones?”, “¿las contracciones me indican que estoy de parto?”

De manera irracional las contracciones suelen ser asociadas al momento del parto, como si se trataran de una especie de “antesala al alumbramiento”. Pero… ¿sabías que a lo largo del embarazo se presentan diferentes tipos de contracciones? En este artículo tratamos de resolver todas tus dudas. ¡Sigue leyendo!

Las contracciones son uno de los grandes miedos del embarazo
Las contracciones: ¿antesala del parto?

¿Qué son las contracciones?

Las contracciones son las fuerzas que resultan fundamentales para impulsar al bebé desde el útero hasta el exterior a través del canal del parto. No olvidemos que el útero es un músculo que se contrae de manera automática con cada contracción, de ahí que sea algo imposible de controlar. Sabrás que estás teniendo una contracción cuando tu abdomen se endurezca.

Las contracciones se producen gracias a hormonas como la oxitocina y las prostaglandinas. ¡Curiosidad! ¿Sabías que el líquido seminal contiene prostaglandinas? De ahí que mantener la sexualidad en el embarazo no solo no esté “prohibido” sino que además sea aconsejable siempre que el ginecólogo no considere lo contario.

Tipos de contracciones

“¿Solo se sienten las contracciones cuando se avecina el momento del parto?” No. Existen distintos tipos de contracciones a lo largo del embarazo. “¿Todas las contracciones se sienten de la misma manera?” No. Cada una tiene una función específica y se evidencia por una sensación característica.

Por supuesto ni qué decir tiene que cada mujer es especial y el dolor es subjetivo. En él influyen aspectos como el miedo en el embarazo, la ansiedad, la incertidumbre ante lo desconocido, etc. De ahí lo importante que resulta trabajar la salud emocional en el embarazo y el importante papel que desempeña la pareja en este proceso. Aprende cómo afecta el embarazo en la pareja.

Veamos las diferencias entre todas ellas.

Braxton Hicks o contracciones “falsas”

Llevan ese nombre en homenaje al ginecólogo británico que las descubrió. Son las primeras contracciones que aparecen en el embarazo, en concreto entre las semanas 20 y 25 (aunque para algunas mujeres resultan imperceptibles hasta finales de gestación). ¿Cómo las vas a notar? Cuando notes cómo tu vientre se pone muy duro debido a que la musculatura de tu útero se ha contraído. De esta manera los músculos del útero se preparan para las contracciones “reales”. ¡No las confundas con las pataditas!

¿Son dolorosas? No, pero pueden resultar molestas. Se producen de manera irregular, no se intensifican con el paso del tiempo y remiten lentamente. Suelen ocurrir al final del día o tras realizar algún esfuerzo. La sensación es como la de un calambre o un dolor leve de menstruación. Ante este tipo de contracciones se puede actuar reduciendo el ejercicio físico en el tercer trimestre, evitando ropa que comprima el abdomen, guardando reposo y tumbándote hacia el lado izquierdo, no cargando con peso y evitando el estrés.

Contracciones prematuras

 Son dolorosas e intensas y se producen antes de la semana 36 de embarazo. Pueden ir acompañadas de flujo vaginal y/o dolor de espalda y aparecen a intervalos cada vez más cortos y frecuentes.

 Es importante extremar las precauciones debido a la posibilidad de que se produzca el parto de manera temprana dando lugar a un niño prematuro. Recuerda que puedes pedirle ayuda a nuestra matrona ante cualquier duda relacionada con este tipo de contracciones para que ella pueda brindarte información desde su punto de vista.

Contracciones preparto

Son las contracciones previas al parto (pródromos de parto). Conforme el embarazo va avanzando, alrededor de la semana 36 puedes comenzar a notar dolores abdominales, en la espalda y en las ingles. Tranquila, no pasa nada. Puedes interpretarlo como que tu cuerpo está haciendo los últimos preparativos para el parto. Aquí puedes leer más sobre el desarrollo del feto en el tercer trimestre.

Se asemejan a las contracciones de Braxton Hicks ya que no son demasiado dolorosas ni regulares y van remitiendo poco a poco hasta desaparecer.

Contracciones de parto

Son inconfundibles ya que son más fuertes y más dolorosas e intensas. Se producen de manera rítmica y regular y no desaparecen, al contrario cada vez duran más tiempo. El dolor se percibe como calambres o intensos dolores menstruales en el abdomen, la parte baja de la espalda e incluso las piernas.

Dan lugar a contracciones de encajamiento que son más dolorosas. ¿Por qué? Sencillo. La finalidad es colocar al bebé en la posición correcta y definitiva para el parto.

Tras ellas aparecen las contracciones de dilatación del parto a intervalos regulares cada vez más cortos junto con un aumento progresivo en la intensidad. De manera progresiva el diámetro del cérvix se va abriendo y dilatando. Ahora sí, ¡estás de parto!

Más tarde surgen las contracciones de presión y con ellas… ¡el deseo de empujar será irresistible! El objetivo es ayudar al bebé a posicionarse en el canal de parto para poder salir al exterior. Aquí puedes leer más sobre el dolor en el parto.

Entuertos o contracciones posteriores

¿Una vez que el bebé sale termina todo? No. También tiene que salir la placenta. ¿Y cómo sale? Gracias a las contracciones posteriores también conocidas como entuertos.

Son mucho más débiles y a veces imperceptibles. Su duración oscila entre 10 y 15 minutos. Además este tipo de contracciones ayuda en la recuperación del útero tras la fase de expulsión.

Existen diferentes tipos de contracciones
Existen diferentes tipos de contracciones. Cada una de ellas alberga sensaciones distintas para cumplir una determinada función.

¿Cuándo acudir al hospital?

Algunas señales de que el parto se acerca son la expulsión del tapón mucoso, la rotura de la bolsa amniótica, el aumento en la frecuencia, dolor e intensidad de las contracciones, una mayor sensación de presión en la pelvis o la dilatación del cuello uterino. Aquí puedes aprender a realizar el masaje perineal.

¿Tengo que salir corriendo al hospital?

 No tienes el por qué ir al hospital con las primeras contracciones. Es fundamental que permanezcas en casa el mayor tiempo posible para que vayas descansada. Solo cuando una contracción de dilatación dure entre un minuto y un minuto y medio o cuando ya no te sientas cómoda y tranquila en casa será el momento de acudir al hospital para darle la bienvenida a tu bebé. ¡Es el momento de coger el plan de parto!

¿Y si se rompe el saco amniótico?

En ese caso sí que deberás acudir al hospital de manera inmediata. Se trata de una señal inequívoca de que el parto se producirá en las próximas horas. Prepárate antes del gran día para saber cómo vas a llegar, la ruta más rápida, qué vas a llegar en tu bolsa del hospital, etc. Todo ello hará que te sientas más tranquila.

 ¡Es fundamental prestar atención, aprender a identificar y diferenciar la duración, frecuencia e intensidad de las contracciones! Algunas herramientas que pueden servirte de ayuda son algunas aplicaciones móviles para embarazadas o apoyarte en una libreta y reloj para ir registrándolas.
Con las primeras contracciones no tienes el por qué acudir corriendo al hospital
¿Cuándo es el mejor momento para acudir al hospital?

 Con nuestras clases de preparación al parto online conocerás las diferentes etapas a las que te irás enfrentando y aprenderás a controlar los miedos gracias a nuestro equipo multidisciplinar.

No solo realizarás ejercicio físico adaptado a tus circunstancias personales sino que además aprenderás técnicas de respiración que te ayudarán a nivel físico y mental para llegar súper preparada para este gran momento.

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